MARCOS ACUÑA NUNCA NOS OLVIDA

“Y un buen día la diosa del viento besa el pie del hombre, el maltratado, el despreciado pie, y de ese beso nace el ídolo del fútbol. Nace en cuna de paja y choza de lata y viene al mundo abrazado a una pelota.”

Así comienza Eduardo Galeano un texto en el que alude a la figura del ídolo en su libro El Fútbol a sol y sombra. Pero el ídolo no se construye como tal solamente adentro de una cancha, porque, si así fuera, simplemente uno podría ser etiquetado como crack, con mayor cariño por parte de los hinchas por algún gol histórico, una hazaña heroica o un hecho que lleve al público a corear su nombre. El ídolo es ídolo porque lo que hace afuera del campo de juego sobrepasa lo que puede demostrar con la pelota en los pies, porque sus actos, lejos de las miradas y los flashes, hacen de él una figura importante, un ejemplo. Todo eso reúne Marcos Acuña, un ídolo de este siglo, un jóven que, aún en plena carrera, se comporta como un hombre de vasta experiencia que jamás perdió la humildad que trajo desde Zapala (Neuquén) cuando llegó con su bolso a Caballito.

El Huevo, junto a Julia Silva, su esposa hincha de Ferro, organizó un asado para los chicos de la pensión en el mayor de los silencios, aprovechando su estadía en el país previo a su participación con la Selección argentina. Aún así se tomó unos minutos para romper con esa reserva y poder hablar sobre sus sentimientos en un momento como el que vivió con los jóvenes:


¿Qué significa, para vos, volver acá y ver a estos chicos que están viviendo una situación parecida a la tuya hace algunos años?
– Siempre es lindo volver a la pensión, es el lugar donde me crié cuando vine de Zapala. Cuando tocó irme fue dar un salto pero eso no significa que me olvide de los chicos, siempre estoy pendiente de ellos, de que no les falte nada, dándoles un mimo que quizás en otros tiempos era algo que faltaba. Estoy contento por volver y compartir una noche así.


– Siempre tuviste vínculo con Ferro, incluso cuando ya no jugabas en el club, a través de tu familia que al igual que vos son socios, con tu presencia cuando tenés tiempo y nunca dejaste de estar, más allá de las colaboraciones para con la pensión y los juveniles.
– Siempre quise estar en Ferro y ayudarlo porque acá es donde me hice profesional, para mi es importante y me pone feliz poder darle una mano al club en lo que necesiten.


– ¿Que hablás con los chicos?, ¿te preguntan cosas de la carrera, de tu experiencia en la pensión?
– Los chicos siempre están tímidos y no sale de ellos preguntar mucho, después van tomando confianza y me preguntan algunas cosas sobre la Selección y Messi, je.


– ¿Te sentís un referente para ellos?
– No, referente no. No me gusta ponerme en ese lugar. Sí les puedo contar un poco de mi experiencia en la pensión, después cómo lo toman depende del momento que estén pasando mentalmente. Yo les puedo decir muchas cosas pero cada uno lo toma distinto. Entiendo que todos los que están hoy son del interior y es difícil estar lejos de la familia pero sé que están muy contenidos por toda la gente que trabaja con ellos. 

– ¿Extrañás el club estando en Portugal?

– Si, claro que se extraña. Más que nada la convivencia con la gente de la pensión y por eso es que siempre vuelvo cuando puedo.


– ¿Cómo era la pensión cuando llegaste a los 17 años y cómo la ves ahora?
– Cuando llegué eramos cuarenta en un espacio donde entraban veinte, casi que dormíamos uno arriba del otro y uno sobrevivía así. Ahora, después del trabajo de toda la subcomisión (de fútbol amateur), con quienes hablo seguido y sé lo que hacen, me encuentro con un espacio que es un lujo, con todo más ordenado y con cambios que me ponen muy feliz.


– La gente que mencionás, con quienes ya tenés una amistad, son como una nueva familia para todos los que viven en la pensión, ¿no?
– Si, ellos fueron mi segunda familia  porque cuando llegué fueron los que me acompañaron en cada paso de mi vida en Buenos Aires, así como lo hacen ahora con los chicos que están.
– ¿Seguís a Ferro desde Portugal?
– Cuando puedo veo los partidos, si. El horario a veces nos complica un poco pero siempre estoy atento a los resultados.


– Si bien no trabajaste con Cordon, y volviendo al trabajo de la gente del fútbol amateur con la que tenés relación, ¿qué podés decir de esta nueva etapa con un técnico que surge desde las juveniles?
– Es otra de las cosas que me pone contento porque sé lo que hacen día a día la gente de inferiores y que les fue muy bien en estos años. Ahora con esta oportunidad en primera, siendo algo que Cordon soñaba. Tuve la oportunidad de hablar con él, muy poco, pero con eso poco que hablé noté que es una excelente persona.
Los chicos vivieron una noche con mucha alegría, en la que tuvieron la oportunidad de hablar con el actual jugador de la Selección que disputará la próxima Copa América en Brasil y de cruzar palabras en un ambiente descontracturado con alguien que también vistió esa camiseta, un subcampeón del mundo y campeón de América con el conjunto albiceleste: Fabián Cancelarich, quien además de colaborar en preparar la cena, estuvo a disposición de los chicos tal como lo hace día tras día caminando por el club. Dos gigantes que no olvidan sus raíces. 

Nota: Gian Centorbi y Franco Fagioli

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